Rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. tocan máximos de 2002 impulsados por el repunte del petróleo

El mercado de deuda soberana de Estados Unidos reanudó este miércoles su senda bajista, empujando la rentabilidad del bono a 30 años hasta sus cotas más elevadas desde el año 2002. El catalizador detrás de este movimiento responde a un renovado salto en los precios del petróleo, alimentado por la inestabilidad geopolítica en Medio Oriente, lo que reaviva de inmediato los temores a una inflación prolongada y a un endurecimiento monetario adicional por parte de los bancos centrales.
Efecto dominó en las plazas globales
Las tensiones en el Estrecho de Ormuz llevaron al crudo Brent a superar de forma transitoria los US$102 por barril, desarticulando los pronósticos de quienes anticipaban una tregua en los rendimientos. En Wall Street, el bono del Tesoro a 30 años escaló seis puntos básicos para situarse en el 5,72%, mientras que el papel de referencia a 10 años trepó hasta el 5,35%.
El impacto no se quedó en territorio estadounidense. En Europa, la deuda soberana también acusó el golpe: la rentabilidad del bono británico a 30 años regresó al 6%, al tiempo que los títulos equivalentes de Francia experimentaron un alza de hasta 14 puntos básicos.
Ajuste de expectativas y la prima de plazo
"Seguimos pensando que el mercado permanece atrapado entre unos niveles de rentabilidad atractivos y una historia petrolera que se resiste a desvanecerse", señaló Evelyne Gomez-Liechti, estratega de activos múltiples de Mizuho International Plc. En paralelo, los operadores en el mercado de swaps asignan una probabilidad cercana a una entre cuatro de que la Reserva Federal vuelva a subir las tasas este mismo mes, descontando dicho movimiento por completo antes del cierre del año.
Por su parte, Ralf Preusser, estratega de tasas de interés de Bank of America, subrayó que el ciclo bajista que arrastra la renta fija desde principios de año responde esencialmente a una recalibración general de precios por parte de las entidades monetarias. Este fenómeno ha venido acompañado por un incremento notable en la prima de plazo —el rendimiento extra demandado por asumir riesgo a largo plazo—, la cual alcanzó sus niveles más altos desde 2011.
Prueba de fuego en las subastas
El pulso del mercado pondrá a prueba la solidez del apetito inversor con la emisión de US$39.000 millones en bonos a 10 años por parte del Departamento del Tesoro. Esta subasta, que sigue a una colocación a tres años realizada el martes, servirá como termómetro definitivo para determinar si los inversores están dispuestos a absorber la masiva oferta de deuda pública estadounidense en medio de un escenario marcado por elevados déficits fiscales y tipos de interés en máximos.