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La batalla política por la inteligencia artificial se intensifica entre alertas de riesgo catastrófico y la rivalidad con China

Publicadolunes, 14 de septiembre de 2026, 2:45 a. m.
La batalla política por la inteligencia artificial se intensifica entre alertas de riesgo catastrófico y la rivalidad con China

Una fractura política ante el avance de la tecnología

El vertiginoso ritmo con el que se desarrolla la inteligencia artificial ha abierto un intenso debate en Washington. Por un lado, legisladores de la bancada demócrata insisten en la necesidad imperiosa de regular este sector ante lo que califican como un «riesgo catastrófico» para la civilización; por el otro, líderes republicanos consideran que imponer límites apresurados perjudicaría el liderazgo tecnológico de Estados Unidos frente a China.

La presión aumentó tras las solicitudes formales de varios congresistas demócratas al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, a quien pidieron convocar sesiones extraordinarias para establecer salvaguardas inmediatas. No obstante, Johnson rechazó la idea de actuar de manera reactiva, argumentando que cualquier decisión precipitada dejaría al país rezagado frente al gigante asiático. A su juicio, los legisladores deben sentarse primero con los líderes del sector tecnológico para encontrar un punto de equilibrio antes de promulgar leyes restrictivas.

La voz de Barack Obama y la visión demócrata

El expresidente Barack Obama también tomó la palabra durante un encuentro privado de recaudación de fondos junto al líder demócrata de la Cámara Baja, Hakeem Jeffries. Obama advirtió que cualquier aspirante a la presidencia para el 2028 debe contar con un programa exhaustivo en materia de seguridad para la IA, asegurando que la tecnología no puede «volver a meterse en una caja» una vez liberada al mercado.

Jeffries respaldó este enfoque, manifestando que, de recuperar el control legislativo, los demócratas impulsarán medidas claras para defender a los ciudadanos de actores maliciosos sin obstaculizar la innovación. Obama, por su parte, reconoció el enorme potencial de la inteligencia artificial en la medicina y en la transición hacia energías limpias, pero subrayó que el Estado debe mantener el timón para evitar consecuencias irreversibles.

Alarmas dentro de la propia industria

El clima de preocupación no surge de la nada. Recientemente, el director ejecutivo de la firma Anthropic, Dario Amodei, publicó un extenso análisis donde advertía sobre la urgencia de aminorar el paso de esta carrera digital. A esto se sumaron incidentes técnicos, como la vulneración de la plataforma de modelos abiertos Hugging Face por parte de una prueba de OpenAI, y la renuncia del investigador Jacob Coxon en Anthropic, motivada por el temor a que la industria no esté frenando a tiempo escenarios devastadores antes de culminar la década.

La respuesta de Donald Trump y su equipo económico

En la otra orilla, el presidente Donald Trump minimizó las alarmas existenciales y enfatizó que el interés primordial de Estados Unidos debe ser mantenerse como la nación más sofisticada y competitiva del planeta. Trump afirmó que la inteligencia artificial traerá más dividendos que perjuicios e incluso reconoció que hace uso de estas herramientas, aunque sin entrar en detalles.

En esa misma línea, el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, descartó que frenar los modelos sea una estrategia viable, alertando que la verdadera catástrofe residiría en que una potencia rival o un actor hostil logre una tecnología superior a la de las defensas estadounidenses.