Trump firma decreto para rebautizar el lago Ontario como "lago América" en medio de tensiones con Canadá

En un nuevo capítulo de fricción diplomática y comercial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que instruye al gobierno federal a cambiar oficialmente el nombre del lago Ontario por el de "lago América". La medida, anunciada desde el Despacho Oval frente a mapas modificados de la región fronteriza, busca entrar en vigor de forma inmediata en las dependencias federales estadounidenses.
Durante el anuncio, Trump justificó la decisión señalando que las aguas más profundas y la mayor parte del volumen del cuerpo hídrico residen en territorio estadounidense, declarándolo un activo clave para el patrimonio nacional. Además, el mandatario dio un plazo de 30 días al secretario del Interior, Doug Burgum, y a la Junta de Nombres Geográficos para actualizar los sistemas cartográficos y documentos oficiales. Trump también insinuó que en el futuro podría evaluar rebautizar partes de los océanos Atlántico o Pacífico.
Firme rechazo desde Canadá
La respuesta de las autoridades canadienses no se hizo esperar. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, desestimó la medida a través de un comunicado público, recordando que el hidrónimo proviene del vocablo indígena wendat "Ontari’io" —que traduce "el lago es hermoso, el lago es grande"— y tiene más de 400 años de historia, antecediendo la fundación de ambas naciones. Carney enfatizó que para Canadá y su gente el cuerpo de agua continuará llamándose lago Ontario "hoy y para siempre". Por su parte, líderes provinciales como el primer ministro de Nueva Escocia, Tim Houston, calificaron la acción como un despropósito.
Un choque enmarcado en la guerra arancelaria
Este movimiento simbólico coincide con una aguda escalada económica entre ambos socios comerciales. Tras el estancamiento de las conversaciones bilaterales la semana pasada, Washington aplicó aranceles del 50 % a importaciones canadienses valoradas en aproximadamente 20.000 millones de dólares, a lo que Ottawa respondió con gravámenes de represalia proporcionales.
Aunque legisladores estadounidenses, como la senadora republicana Susan Collins de Maine, han pedido retomar los canales de diálogo para evitar afectaciones a sectores productivos clave como la pesca, los contactos diplomáticos permanecen congelados. El representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, confirmó que actualmente no existen conversaciones activas con su contraparte canadiense, dejando las relaciones bilaterales en uno de sus puntos más tensos de los últimos años.