Mascotas ante sismos: Guía para armar un kit de emergencia de 72 horas para perros y gatos

La vulnerabilidad sísmica del territorio dominicano exige que la gestión de riesgos sea un hábito arraigado en cada hogar. Sin embargo, en muchas ocasiones, los animales de compañía quedan al margen de las estrategias familiares de prevención. Ante un temblor de magnitud imprevista, la capacidad de respuesta oportuna depende de contar con un plan estructurado que garantice tanto la protección humana como el bienestar de perros y gatos.
Un botiquín de supervivencia para 72 horas
El médico veterinario Luis Gerónimo Rojas Carranza, director de Centro Veterinario Agrodiza Pet Shop, subraya la necesidad de disponer de una mochila o bolso impermeable de rápido acceso que albergue suministros suficientes para sostener a los animales durante un mínimo de 72 horas.
En el aspecto de primeros auxilios y salud básica, este equipamiento debe integrar:
- Material de curación: Compresas de gasa estéril, vendajes autoadherentes, tijeras de punta roma y pinzas de precisión.
- Antisépticos seguros: Soluciones tópicas como la clorhexidina para desinfectar raspones o laceraciones menores.
- Fármacos habituales: Medicamentos de uso crónico debidamente identificados con sus dosis e instrucciones.
En cuanto a nutrición e higiene, el especialista recomienda incluir raciones de alimento seco o húmedo empaquetado, agua embotellada de consumo humano y platos colapsables. Para los felinos es indispensable empacar sustrato higiénico (arena), además de fundas plásticas para la recolección de desechos en ambos casos.
Un elemento que suele pasarse por alto es la documentación: se debe guardar una copia física de la cartilla de vacunación e historial veterinario, junto a una fotografía impresa del tutor con la mascota para validar la titularidad en caso de extravío. Todo esto complementado con collares y placas que porten teléfonos de contacto actualizados.
Cómo actuar durante y después del temblor
El comportamiento de los animales ante las ondas sísmicas suele caracterizarse por el pánico, la desorientación y el impulso instintivo de huida. Rojas Carranza enfatiza que, durante la sacudida, la prioridad indiscutible es salvaguardar la vida humana. Si un perro o gato busca refugio en zonas estrechas o inaccesibles, no se debe forzar su salida inmediata, pues esto pondría en riesgo la seguridad de sus cuidadores.
Una vez cesa el movimiento telúrico, arranca la fase de evacuación:
- Canes: Deben asegurarse de inmediato con pechera o arnés y correa resistente para evitar escapes provocados por el nerviosismo.
- Felinos: Su traslado debe realizarse obligatoriamente en transportines de viaje; si el gato opone resistencia por el estrés, arroparlo previamente con una manta facilita su manipulación sin generar daño.
Al arribar a las zonas de concentración comunitaria o puntos seguros, los tutores deben revisar minuciosamente las almohadillas y extremidades de las mascotas en busca de cortes causados por escombros o cristales rotos. Mantener el control de los ejemplares en estos espacios evita riñas y favorece un entorno seguro mientras las autoridades evalúan la situación.