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Inmunes al VIH: la insólita genética de los 'controladores de élite' que guía la búsqueda de una cura

Publicadodomingo, 13 de septiembre de 2026, 4:45 p. m.
Inmunes al VIH: la insólita genética de los 'controladores de élite' que guía la búsqueda de una cura

Durante más de tres décadas, la estadounidense Loreen Willenberg representó uno de los enigmas médicos más fascinantes de la infectología moderna. Diagnosticada con VIH en 1992, su organismo jamás necesitó tratamiento antirretroviral para mantener una vida plena y saludable. El patógeno, lejos de deteriorar su sistema inmune, permaneció neutralizado por mecanismos biológicos propios. Willenberg, quien falleció en 2026 a causa de un cáncer no relacionado, se convirtió en la exponente más emblemática de los llamados "controladores de élite", un reducido 0,5 % de la población seropositiva que logra doblegar la infección sin fármacos.

El caso de Willenberg cobró todavía mayor relevancia cuando los científicos analizaron minuciosamente su organismo tras someterse a tratamientos oncológicos intensivos que comprometieron sus defensas. Pese a que una inmunosupresión suele detonar el resurgimiento del virus latente, las pruebas en miles de millones de células no hallaron rastro viable de este. Investigadores como la doctora Xu Yu, especialista del Instituto Ragon (adscrito a Mass General Brigham, el MIT y Harvard), concluyeron que la paciente logró erradicar el VIH de forma espontánea, un hito que también se investiga de cerca en la denominada "paciente Esperanza" de Argentina.

El confinamiento en los 'desiertos genéticos'

La respuesta a este enigma radica en la arquitectura molecular de sus defensas. Mientras los antirretrovirales convencionales impiden la replicación pero dejan reservorios ocultos en tejidos como los ganglios linfáticos o el intestino, los controladores de élite poseen células T CD8+ genéticamente optimizadas. Estos linfocitos fuerzan al virus a integrarse en zonas inactivas del código genético humano, bautizadas como "desiertos genéticos". Al quedar confinado en estas regiones inertes del ADN, el virus es incapaz de utilizar la maquinaria celular para propagarse, logrando así lo que los especialistas denominan una cura funcional.

Este mismo patrón biológico ha comenzado a observarse en los "controladores postratamiento", como los pacientes de la cohorte Visconti en Francia, quienes tras décadas de medicación han podido suspender la terapia sin registrar rebrotes virales.

Las células asesinas y la clave femenina

Los avances científicos recientes también señalan el protagonismo de las células asesinas naturales (Natural Killer), componentes del sistema inmunitario innato. Estudios dirigidos por la inmunóloga Christina Thobakgale, de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica, revelan que estas células en los controladores de élite presentan altos niveles de la molécula CD69, indicativo de un estado constante de hiperalerta. Esta característica les permite patrullar tejidos profundos y desarticular los reservorios ocultos antes de que el virus se disemine.

De igual forma, la ciencia pone la lupa en la disparidad de género dentro de estos hallazgos. Las mujeres representan la gran mayoría de los controladores de élite y su biología innata demuestra una mayor capacidad de respuesta inmunológica frente a este virus. A pesar de que históricamente los ensayos clínicos se han enfocado en hombres, descifrar los mecanismos moleculares de mujeres como Willenberg promete revolucionar el diseño de vacunas terapéuticas y acercar a la humanidad al fin definitivo de una de las epidemias más desafiantes del último siglo.