Hato Mayor: Radiografía de la capital del cítrico, la riqueza ecoturística y el corazón de Los Haitises

Ubicada en el corazón de la región Higuamo, la provincia de Hato Mayor representa una de las demarcaciones más singulares del Este de la República Dominicana. Con una extensión territorial de 1,277.50 kilómetros cuadrados que limita con El Seibo, San Pedro de Macorís, Monte Plata y la bahía de Samaná, esta demarcación resalta por combinar una vibrante producción agropecuaria con un patrimonio ecológico invaluable. De acuerdo con los datos del X Censo Nacional de Población y Vivienda de 2022, la provincia alberga a 100,133 habitantes (49,849 hombres y 50,284 mujeres), con cerca de tres cuartas partes de su población concentrada en zonas urbanas.
Raíces históricas y configuración territorial
El origen de su nombre se remonta al período colonial, época en la que los extensos terrenos de pastoreo definían la comarca, destacando entre ellos el hato vinculado a la Corona española: Hato Mayor del Rey. Pese a contar con una trayectoria histórica que incluye una participación activa en la gesta de Independencia Nacional de 1844 y en la posterior Guerra de la Restauración, su condición como provincia independiente es relativamente reciente: fue instituida formalmente el 3 de diciembre de 1984 tras separarse de El Seibo. Su división política actual comprende tres municipios: Hato Mayor del Rey (municipio cabecera), Sabana de la Mar y El Valle, complementados por los distritos municipales de Yerba Buena, Mata Palacio, Guayabo Dulce y Elupina Cordero de las Cañitas.
La puerta ecoturística a Los Haitises
Reconocida legalmente como provincia ecoturística mediante la Ley 77-02 y posteriormente fortalecida a través de la Ley 9-23, Hato Mayor se distingue por una geografía privilegiada. Una fracción medular del Parque Nacional Los Haitises pertenece a su jurisdicción, permitiendo que desde Sabana de la Mar se acceda a espectaculares cavernas con arte rupestre, densos manglares, mogotes y a la bahía de San Lorenzo. El relieve provincial alterna entre la llanura costera suroriental, la Cordillera Oriental y elevaciones representativas como Loma Vieja, que alcanza unos 736 metros sobre el nivel del mar.
Cuencas hidrográficas y biodiversidad nativa
La abundancia de recursos hídricos es otra de las marcas distintivas de la provincia. Su territorio está irrigado por importantes afluentes fluviales como el Higuamo —cuya cuenca es una de las más extensas—, el Yabón, Casuí, Maguá, Capitán, Barracote y Soco, en un clima donde las temperaturas oscilan habitualmente entre los 24 y 26.3 grados Celsius. Este entorno favorece bosques húmedos y sabanas donde prosperan especies de flora autóctona como la palma real, caoba, cedro y ceiba, a la vez que sirve de refugio a especies endémicas amenazadas, entre ellas el solenodonte, la jutía, la cotorra de La Española y el perico.
Dinamismo productivo y legado cultural
En el plano económico, la provincia exhibe una notable diversificación. Históricamente conocida como la capital del cítrico, la tierra hatomayorense es prolífica en el cultivo de cacao, café, arroz, coco, piña y tubérculos, acompañada de una sólida tradición ganadera orientada a la producción lechera y cárnica. En El Valle destaca la floristería ornamental y yacimientos de ámbar y roca caliza, mientras que Sabana de la Mar lidera la actividad pesquera, famosa por la captura de mariscos y el plato tradicional de la minuta. Todo este engranaje productivo convive con ricas expresiones folclóricas, tales como las centenarias Marimantas de Yerba Buena, los toques de atabales y palos, la veneración popular a la mística Elupina Cordero y las celebraciones patronales consagradas a Nuestra Señora de las Mercedes.