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Guardianes invisibles: los anfibios endémicos dominicanos que luchan contra la extinción

Publicadodomingo, 6 de septiembre de 2026, 11:00 a. m.
Guardianes invisibles: los anfibios endémicos dominicanos que luchan contra la extinción

En las profundidades de los bosques nublados, los lechos de hojarasca y los arroyos de alta montaña de la República Dominicana habita una fauna silvestre tan discreta como vital para el equilibrio ecológico: los anfibios endémicos. Estas especies, muchas de las cuales han evolucionado en microclimas aislados a lo largo de millones de años, funcionan como auténticos termómetros de la salud ambiental del país, pero hoy enfrentan una encrucijada crítica marcada por la degradación del hábitat y el cambio climático.

El inventario herpetológico nacional destaca por un altísimo grado de endemismo concentrado en cadenas montañosas como la Cordillera Central, la Sierra de Bahoruco y la Sierra de Neiba, además de puntos específicos del este y el noroeste de la isla. No obstante, una parte considerable de estas poblaciones se encuentra formalmente catalogada En Peligro o En Peligro Crítico, lo que significa que cualquier alteración en sus reducidas áreas de distribución podría empujarlas a una desaparición definitiva.

Las especies en mayor riesgo

Entre los anfibios con alertas rojas más severas figuran especies del género Peltophryne, como el sapo crestado del sur (Peltophryne armata), restringido a sectores de Pedernales y la Sierra de Bahoruco, y el sapo sin crestas de la Hispaniola (Peltophryne fluviatica), localizado en zonas fluviales de Santiago Rodríguez y el valle del Cibao Occidental.

Por su parte, el extenso género Eleutherodactylus reúne a una amplia variedad de ranas terrestres y arborícolas con grados alarmantes de vulnerabilidad:

  • Rana de los arroyos del norte (Eleutherodactylus schmidti): catalogada En Peligro Crítico, con poblaciones decrecientes en las cordilleras Central y Septentrional.
  • Rana excavadora de Jarabacoa (Eleutherodactylus bothroboans): confinada a los bosques húmedos de esta demarcación de la Cordillera Central y en peligro crítico.
  • Rana excavadora de Vallejuelo (Eleutherodactylus tychathrous): microendémica de la Sierra de Neiba y San Juan, igualmente bajo amenaza crítica.
  • Ranas de montaña de la Cordillera Central: especies como la rana grillo de la montaña (E. haitianus), la rana sollozante (E. minutus), la rana de las montañas (E. montanus) y la rana melodiosa (E. pituinus), todas bajo la categoría En Peligro y con tendencias poblacionales en descenso.

Un patrimonio biológico que exige protección

Otras especies presentan rangos de presencia igualmente frágiles, tales como la rana de Boca de Yuma (Eleutherodactylus probolaeus) en el litoral este y la rana excavadora de Bahoruco (Eleutherodactylus hypostenor). Incluso especímenes recientemente documentados en Cambita Garabitos (E. geitonos) y en las cumbres de Neiba (E. neiba) aún carecen de estatus formal en la Lista Roja internacional, lo que subraya la falta de monitoreo continuo en el terreno.

La preservación de estos anfibios trasciende el interés científico: al controlar plagas de insectos y servir de enlace en las cadenas tróficas montañosas, su desaparición alteraría sustancialmente la dinámica de las cuencas hidrográficas del país. Urge reforzar la vigilancia en los parques nacionales y detener la fragmentación forestal antes de que el canto de estas especies se apague definitivamente.