Familias dominicanas claman la intervención del Gobierno ante el reclutamiento de criollos en la guerra de Ucrania y Rusia

Una profunda angustia embarga a decenas de hogares dominicanos tras conocerse que varios connacionales se encuentran actualmente en territorio euroasiático, inmersos en el cruento conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Desesperados y sin comunicación constante con sus seres queridos, familiares de los afectados se concentraron en las inmediaciones del Congreso Nacional en Santo Domingo para exigir la intervención directa del presidente Luis Abinader y el cuerpo diplomático.
Con pancartas y consignas cargadas de dolor, las madres, padres y esposas denunciaron que los jóvenes salieron del país bajo promesas laborales que resultaron ser un engaño. Según relatan, a la mayoría se les ofreció trabajo en áreas técnicas u oficios civiles, como la mecánica automotriz, pero al llegar a su destino terminaron siendo incorporados a filas militares para combatir en el frente de batalla.
Denuncias de engaño y precariedades de salud
El testimonio de los parientes revela la crudeza de la situación. Uno de los padres presentes en la manifestación narró cómo su hijo, quien padece de asma crónica, fue enviado a la zona de conflicto pese a su delicada condición médica. En la última fotografía recibida por la familia, el joven evidenciaba graves dificultades respiratorias, lo que ha elevado las alarmas sobre el estado físico de los dominicanos en esas trincheras.
Los manifestantes enfatizaron que han agotado todas las vías institucionales formales previas sin recibir una respuesta contundente por parte de las autoridades competentes. Por esta razón, recurrieron al llamado público hacia el mandatario y la primera dama Raquel Arbaje, en busca de una gestión humanitaria o diplomática que permita la repatriación segura.
Haina como epicentro de la incertidumbre
De acuerdo con los datos suministrados por los voceros del grupo, se estima que al menos 50 familias residentes en distintos sectores del municipio de Bajos de Haina, provincia San Cristóbal, enfrentan esta misma pesadilla. La comunidad permanece en vilo mientras se espera que la Cancillería dominicana emita una postura oficial o inicie las averiguaciones de rigor sobre estas redes de reclutamiento internacional.