jueves, 27 de agosto de 2026
ZN.

Ataques con drones provocan severa escasez de combustible y largas filas en Moscú

Publicadomiércoles, 26 de agosto de 2026, 3:44 a. m.
Ataques con drones provocan severa escasez de combustible y largas filas en Moscú

En los últimos días, las estaciones de servicio en Moscú y diversas regiones de Rusia han registrado filas kilométricas de conductores que esperan durante horas para abastecerse de combustible. Las autoridades han atribuido la situación a «reparaciones no programadas» en las refinerías de petróleo, una consecuencia directa de la intensificación de las incursiones de drones ucranianos contra instalaciones energéticas y centros logísticos dentro del territorio ruso.

La gravedad del desabastecimiento ha empujado a una de las mayores potencias petroleras del mundo a tomar medidas inusuales: iniciar la importación de gasolina y permitir temporalmente la producción y comercialización del combustible Euro 2. Este tipo de carburante, prohibido en el país desde 2013 por contener hasta 50 veces más azufre que las formulaciones modernas, se produce con mayor rapidez pero supone un riesgo de deterioro prematuro para los motores de vehículos recientes.

Impacto económico y desconexión oficial

El impacto no se limita al sector energético. Ataques dirigidos a plataformas de distribución comercial y almacenes han complicado el flujo de mercancías, afectando el comercio electrónico y generando trabas a los vendedores locales. Aunque el presidente Vladimir Putin ha reconocido públicamente que los ataques causan daños materiales visibles en infraestructuras, ha insistido en minimizar su alcance estratégico, asegurando que estos hechos no conllevan consecuencias graves.

Sin embargo, analistas y sondeos de opinión recientes señalan un incremento notable en la ansiedad social. Para muchos ciudadanos, la realidad de las gasolineras vacías, las alertas nocturnas y el alza de precios contrasta con el discurso oficial de normalidad.

Patriotismo y militarización en el espacio público

De manera paralela a la crisis energética, las calles moscovitas han sido escenario de masivas celebraciones con motivo del Día de la Bandera Rusa. En eventos públicos y conciertos, las autoridades buscan proyectar un mensaje de fortaleza y unidad nacional, mientras se instalan puestos donde se exhibe armamento pesado y lanzacohetes a familias y niños.

Entre la resignación y la adaptación forzada, la población intenta sobrellevar una cotidianidad marcada por la incertidumbre económica y la cercanía de un conflicto que, cada vez con mayor frecuencia, se siente en las principales ciudades del país.