A 47 años del huracán David: la huella imborrable del ciclón que marcó a la República Dominicana

El 31 de agosto de 1979 quedó grabado de forma trágica en la historia dominicana. Aquel día, el potente huracán David, un fenómeno de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, tocó suelo nacional desatando una catástrofe que cobró la vida de más de 2,000 personas y dejó a miles de familias en la intemperie, además de cuantiosas pérdidas económicas y estructurales.
Un giro inesperado y vientos demoledores
Las proyecciones iniciales indicaban que el meteoro impactaría directamente por las costas de Barahona. Sin embargo, un cambio repentino de trayectoria hacia el noroeste llevó al ojo del huracán a penetrar por Nigua, en la provincia de San Cristóbal.
Con vientos sostenidos que superaron los 250 kilómetros por hora, David azotó con fuerza destructiva el interior del territorio. Entre las demarcaciones más afectadas figuraron San Cristóbal, Peravia, Azua, La Vega y el Distrito Nacional. El colapso de puentes, carreteras, tendido eléctrico y sistemas de agua potable sumió a la nación en una emergencia sin precedentes. Uno de los pasajes más dolorosos de esta tragedia se vivió en diversas edificaciones y refugios comunitarios que cedieron ante las inundaciones, cobrando la vida de quienes buscaban salvarse del temporal.
La estocada de la tormenta Federico
Cuando la población apenas asimilaba la magnitud de las pérdidas, el país recibió un segundo embate apenas cinco días más tarde. El 5 de septiembre de 1979 ingresó la tormenta tropical Federico, siguiendo una ruta similar a la de David.
Aunque Federico no poseía la intensidad ciclónica de su predecesor, sus prolongadas lluvias cayeron sobre suelos totalmente saturados de agua, desbordando ríos de forma masiva y anegando amplias zonas agrícolas y urbanas. El reporte histórico de organismos como la CEPAL dimensionó el evento como uno de los desastres más severos en términos humanos y económicos para el Caribe en el siglo XX.
Una lección de resiliencia en la memoria colectiva
A más de cuatro décadas de aquella doble tragedia, el paso del huracán David permanece como un referente clave en la memoria colectiva nacional y un hito que impulsó la modernización de los protocolos de prevención y mitigación de desastres en la República Dominicana.