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Las tres claves de BlackRock para torear el nuevo ciclo financiero global

Publicadoviernes, 4 de septiembre de 2026, 6:00 a. m.
Las tres claves de BlackRock para torear el nuevo ciclo financiero global

El panorama financiero internacional transita por una profunda reconfiguración. Tras años de dinero barato y carteras complacientes, el escenario actual confirma la consolidación de un nuevo régimen económico caracterizado por tipos de interés persistentemente elevados, la urgencia de discriminar con precisión quirúrgica en el sector de la inteligencia artificial y tensiones geopolíticas que, pese a la solidez mostrada por las bolsas, continúan latentes.

Rendimientos de deuda: el adiós al dinero barato

Los analistas de la mayor gestora de activos del mundo, entre ellos Jean Boivin y Wei Li, han dejado claro que los rendimientos más altos llegaron para quedarse de forma estructural. El ajuste ha sido rotundo en los grandes mercados de renta fija: el bono del Tesoro estadounidense a 30 años superó cotas del 5% no vistas en casi dos décadas, el bund alemán a 10 años se situó en torno al 3,25% —un pico de 15 años— y el rendimiento japonés a 10 años bordea el 3% por primera vez desde mediados de los noventa.

Frente a este escenario de endeudamiento público récord e inflación pegajosa, los títulos soberanos de largo plazo han perdido fiabilidad como amortiguadores ante las caídas bursátiles. Aunque más del 80% de los bonos globales ofrece actualmente retornos superiores al 4%, la consigna estratégica se concentra en priorizar la deuda gubernamental de corto y mediano plazo, donde la compensación por riesgo resulta más atractiva.

Inteligencia artificial: el valor migra a los cuellos de botella

En el terreno tecnológico, el entusiasmo desatado por los resultados de gigantes como Nvidia sigue fundamentando la confianza en la inteligencia artificial, pero la dispersión entre activos crece aceleradamente. El valor ya no se distribuye de manera uniforme: las compañías que controlan los recursos escasos —producción energética especializada, semiconductores y la infraestructura física de centros de datos— están superando con holgura a las firmas situadas en fases posteriores de la cadena de valor.

Al mismo tiempo, la carrera tecnológica exige un volumen de capital colosal. Las grandes corporaciones de la nube han recurrido de forma masiva a los mercados de deuda, emitiendo bonos corporativos con grado de inversión por más de 100.000 millones de dólares en lo que va de año, más del doble del ejercicio precedente. Con la irrupción de modelos de código abierto más económicos y el alza del costo del capital, la selectividad será determinante para evitar valoraciones excesivas.

Geopolítica y empleo: resistencia no equivale a inmunidad

Pese a la notable capacidad de los parqués para absorber crisis energéticas y fricciones comerciales, como las interrupciones operativas en el estrecho de Ormuz o las tensiones arancelarias entre Estados Unidos y Canadá, la aparente calma no debe interpretarse como una ausencia de peligro. La adaptación de las cadenas de suministro sigue alterando los flujos de comercio y rediseñando el mapa de ganadores corporativos.

Bajo este entorno, la recomendación apunta a sobreponderar la renta variable estadounidense, sostenida por sólidos beneficios corporativos y el empuje de la innovación, mientras se adopta una postura neutral frente a Europa, Reino Unido, Japón, China y los mercados emergentes. El pulso inmediato continuará supeditado a los indicadores laborales de Estados Unidos, donde una moderación en la creación de empleo podría responder a limitaciones en la oferta de trabajadores más que a una desaceleración de la demanda, un matiz crucial para el rumbo que tome la Reserva Federal.