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El retroceso global del dólar abre una ventana dorada para las monedas de América Latina

Publicadoviernes, 11 de septiembre de 2026, 2:50 p. m.
El retroceso global del dólar abre una ventana dorada para las monedas de América Latina

El reacomodo de los mercados cambiarios globales ha devuelto el protagonismo a las principales divisas de América Latina. En un escenario donde el billete verde ha cedido cerca de un 9% entre inicios de 2025 y mediados de 2026, las condiciones financieras para las economías emergentes han dado un giro favorable. Para analistas económicos como Ernesto Revilla y Felipe Juncal, este comportamiento histórico confirma que el ciclo del dólar continúa operando como la gran variable rectora para la prosperidad económica de la región.

Históricamente, los períodos de debilidad en la moneda estadounidense suelen coincidir con un repunte en el crecimiento de América Latina. Este contexto no solo alivia el costo del servicio de la deuda externa contratada en dólares, sino que también estimula la llegada de capitales foráneos, abarata la importación de bienes de capital y tecnología, y contiene las presiones inflacionarias importadas, permitiendo mayor holgura a las autoridades monetarias de la región.

La ventaja del 'carry trade' en Colombia y Brasil

Uno de los grandes pilares de este atractivo radica en las tasas de interés. Tal como explican los estrategas de mercado Luis Costa e Iván Riveros, los bancos centrales latinoamericanos se adelantaron entre nueve y doce meses a la Reserva Federal de Estados Unidos y al Banco Central Europeo en sus ciclos restrictivos. Esa postura temprana dejó rendimientos comparativamente elevados que hoy impulsan la rotación de capitales hacia la región, superando a plazas tradicionales de Europa Oriental, África y Asia.

En este tablero, Colombia resalta con un perfil particular. A pesar de registrar salidas apalancadas acumuladas, el peso colombiano se mantiene como la moneda de mejor rendimiento regional y una de las más atractivas del universo emergente en la relación entre volatilidad y retorno ('carry'). Sin embargo, las presiones internas no han desaparecido: las previsiones sitúan la inflación colombiana en torno al 6,5% para finales de 2026, postergando la meta oficial del 3% hasta finales de 2027, lo que obligará al emisor a mantener una postura prudente.

El pulso político en Brasil y la resiliencia en México

El real brasileño, por su parte, se sostiene como uno de los destinos predilectos de los flujos internacionales recientes. El Banco Central de Brasil ajustó su tasa de referencia Selic desde un 15% hasta un 14% mediante recortes graduales, pero la incertidumbre fiscal y el calendario electoral de cara a los comicios presidenciales de octubre introducen un compás de espera, donde el mercado anticipa una pausa en la flexibilización e incluso posibles alzas hacia 2027.

México muestra una fotografía distinta. Con una inflación general ubicada en 3,12% en julio y una subyacente en 3,95%, sumado a datos de actividad económica más sólidos de lo proyectado, el peso mexicano preserva un respaldo técnico positivo en el corto plazo. El desenlace para estas tres economías dependerá de qué tan prolongada sea la debilidad de la divisa estadounidense y de la pericia de cada país para gestionar sus propios desafíos fiscales y políticos.