El dólar toma un segundo aire temporal: proyecciones y desafíos para las monedas de América Latina

El billete verde vuelve a ganar terreno en el tablero cambiario internacional, aunque los estrategas financieros descartan de plano que estemos ante un ciclo prolongado de hegemonía alcista. El reciente fortalecimiento responde a las señales de una Reserva Federal (Fed) inclinada a mantener o endurecer su política restrictiva, lo que aplaza la esperada depreciación del dólar hacia la próxima primavera del hemisferio norte, sin anular el ciclo bajista de fondo.
El ajuste en la hoja de ruta de la Fed ha llevado a revisar a la baja las previsiones del euro frente a la divisa estadounidense, situando el cruce en torno a los US$1,16 hacia el cierre del año. Frente al yen japonés, el dólar se mantendría presionado al alza entre los 155 y 160 yenes, dado que el mercado ya descontó buena parte del endurecimiento previsto por el Banco de Japón. Sin embargo, a diferencia de lo acontecido en 2022, los analistas descartan un rally masivo de subidas continuas de tasas en Estados Unidos, proyectando que cuando la inflación norteamericana converja al 2%, las tasas de referencia tenderán a normalizarse hacia niveles cercanos al 3,25%.
El panorama en América Latina: entre el carry trade y la política interna
En los mercados emergentes, las monedas de la región continúan apoyadas en la baja volatilidad global y en el atractivo de los rendimientos por diferencial de tasas (carry trade). No obstante, los factores locales y la presión externa marcan caminos divergentes:
- Brasil y el factor electoral: Con una cotización que ronda los BRL$5,12 por dólar, las estimaciones ubican al real en BRL$5,15 en el corto plazo (uno a tres meses), con proyecciones de apreciación hacia BRL$5 a seis meses y BRL$4,75 en el plazo de un año. La atención de los inversores se concentra en la contienda presidencial entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, donde la reducción de la brecha en las encuestas y el apetito foráneo por disciplina fiscal marcan el pulso de la divisa, en un contexto donde la tasa de interés local podría ajustarse al 13,5%.
- México frente al estrechamiento de tasas: El peso mexicano ronda las 16,90 unidades por dólar, pero los análisis proyectan un sesgo alcista para el tipo de cambio que lo llevaría hacia los MXN$17,25 en los próximos trimestres. El diferencial de tasas frente a Washington se ha comprimido a 275 puntos básicos, al tiempo que las discusiones en torno al T-MEC y las alertas sobre deslocalización de ensambladoras automotrices hacia plazas asiáticas como Vietnam generan cautela.
- Chile y el pulso del cobre: El peso chileno cotiza cerca de CLP$934, con estimaciones de converger a CLP$925 en el mediano plazo y aproximarse a CLP$900 en un horizonte de doce meses. Si bien la cotización del cobre ofrece soporte estructural, la caída del 10% interanual en la producción minera local y el temor a eventuales aranceles estadounidenses sobre el metal representan vientos en contra para el país andino.
En definitiva, mientras se disipa este nuevo empuje temporal de las tasas estadounidenses, el comportamiento de las divisas latinoamericanas estará determinado por su capacidad para gestionar presiones fiscales, comicios clave y la dinámica de sus materias primas.