Trump condiciona la retirada de EE.UU. en Irán al control del crudo y pone a Venezuela como modelo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el panorama geopolítico internacional al declarar que las fuerzas estadounidenses saldrán de Irán únicamente si la Casa Blanca no decide quedarse con la explotación de sus recursos petrolíferos. El gobernante trazó un paralelismo directo con la estrategia aplicada en Venezuela, asegurando que la gestión del crudo en el país sudamericano ha generado ingresos extraordinarios para amortizar los costos de la guerra.
Desde Irlanda, antes de disputar una ronda de golf, Trump desestimó la relevancia de las conversaciones multilaterales que sostienen Irán y Omán junto a Arabia Saudí, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos e Irak sobre el estrecho de Ormuz. Respecto a este vital corredor marítimo —que antes del conflicto desatado en febrero concentraba una quinta parte del tráfico petrolero mundial—, el mandatario indicó que le resulta indiferente el desenlace de esos diálogos, siempre que tanto Israel como los aliados de la zona queden conformes con los términos.
Tensiones sobre el estrecho de Ormuz
La respuesta diplomática desde Teherán no se hizo esperar. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abás Araqchí, aclaró que los acuerdos alcanzados con Omán no se traducirán en la reapertura operativa del estrecho de Ormuz mientras Washington rehúse reactivar los compromisos fijados en el memorando de entendimiento para la paz sellado el pasado mes de junio. A pesar de estas fricciones, el líder estadounidense pronosticó que las hostilidades bélicas podrían concluir formalmente tras los comicios legislativos previstos para noviembre.
El paralelismo con el escenario venezolano
Al profundizar en su comparación con Venezuela, Trump aseguró que la reactivación de los yacimientos por parte de grandes multinacionales ha transformado la realidad económica de dicha nación tras la detención de Nicolás Maduro en enero y el posterior respaldo de la Casa Blanca a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Aunque el gobernante norteamericano elogió el actual flujo de inversiones privadas, enfrió las expectativas sobre un pronto llamado democrático a las urnas en Caracas, limitándose a señalar que las elecciones se llevarán a cabo «cuando estén listos».