Tragedia en Nepal: Cifra de fallecidos por devastadoras riadas asciende a 939 mientras continúa la búsqueda de miles de desaparecidos

El impacto de las severas inundaciones que azotaron las regiones norte y centro de Nepal la semana pasada continúa agravándose. Las autoridades del país asiático confirmaron que el número de víctimas mortales se elevó a 939, mientras los equipos de emergencia trabajan incansablemente para dar con el paradero de 3,925 personas que aún permanecen desaparecidas.
De acuerdo con los reportes más recientes de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA), en las últimas horas se recuperaron 36 cuerpos adicionales. Aunque el registro de desaparecidos experimentó una reducción tras el restablecimiento gradual de las comunicaciones en distritos aislados, la incertidumbre sigue siendo crítica, especialmente entre los trabajadores de proyectos hidroeléctricos que se teme hayan quedado atrapados en túneles subterráneos. Asimismo, se reporta que al menos 592 ciudadanos extranjeros continúan sin ser ubicados.
Despliegue masivo y asistencia en la zona cero
Para hacer frente a esta emergencia humanitaria, el Gobierno nepalí ha desplegado a más de 21,000 efectivos de las fuerzas de seguridad, quienes lideran las labores de búsqueda, rescate y remoción de escombros en condiciones sumamente adversas. En paralelo, la distribución de insumos esenciales avanza por vía terrestre y aérea:
- Transporte terrestre: Decenas de camiones y vehículos todoterreno movilizan víveres y suministros médicos hacia las comunidades incomunicadas.
- Puente aéreo: Vuelos continuos de helicópteros trasladan asistencia urgente a las áreas de difícil acceso montañoso.
Respuesta gubernamental y solidaridad internacional
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, informó que se ha activado un fondo especial de emergencia para canalizar la ayuda financiera a las familias damnificadas. Hasta el momento, este mecanismo ha recibido donaciones nacionales e internacionales que superan los 41 millones de dólares, con compromisos adicionales de apoyo económico por parte de varios gobiernos y organismos globales.
El balance global del desastre natural —contabilizando las afectaciones tanto en territorio nepalí como en la región vecina del Tíbet— sitúa el saldo luctuoso en 955 fallecidos y 4,471 personas sin localizar, consolidándose como una de las peores catástrofes climáticas recientes en la cordillera del Himalaya.