Flávio Bolsonaro atribuye a la política exterior de Lula los aranceles impuestos por Estados Unidos a Brasil

El senador Flávio Bolsonaro, una de las figuras clave de la oposición brasileña y aspirante a la presidencia, afirmó que los gravámenes arancelarios aplicados por Estados Unidos contra Brasil son el resultado directo de la retórica agresiva y la política exterior del actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.
Durante una reciente intervención televisiva, el legislador del Partido Liberal (PL) sostuvo que el líder progresista provocó deliberadamente la reacción de Washington al emitir constantes descalificaciones contra la administración estadounidense y sus funcionarios, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio. Bolsonaro señaló que Lula busca sacar provecho político y electoral polarizando con la Casa Blanca.
Rechazo a las acusaciones del oficialismo
El congresista desestimó la versión promovida por el Gobierno brasileño, la cual sostiene que las sanciones se originaron por gestiones de su hermano, el exdiputado Eduardo Bolsonaro, quien habría solicitado medidas contra magistrados del Tribunal Supremo Federal tras el fallo por golpismo contra el expresidente Jair Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro aclaró que su hermano únicamente denunció supuestas violaciones a los derechos humanos y libertades fundamentales en Brasil, sin pedir castigos económicos contra el sector productivo nacional. Asimismo, enfatizó que él mismo acudió ante el Congreso estadounidense para abogar por las empresas brasileñas y solicitar el levantamiento de dichas cargas arancelarias.
Un panorama comercial y político complejo
El conflicto comercial inició el año pasado con la imposición de un arancel adicional del 50 % por parte de Washington, atribuido a la persecución política contra aliados locales. Aunque esa medida fue revisada judicialmente, la administración estadounidense reactivó gravámenes del 25 % por presuntas prácticas comerciales desleales y un 12.5 % adicional vinculado a denuncias sobre trabajo forzado.
Este cruce de declaraciones se produce en un clima de alta tensión política en Brasil, de cara a los comicios presidenciales de octubre, donde los sondeos sitúan a Flávio Bolsonaro en un virtual empate técnico frente a Lula da Silva en un eventual balotaje.