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"Farmear aura": De la corte de Versalles a TikTok, el arte milenario de proyectar prestigio sin esfuerzo

Publicadosábado, 29 de agosto de 2026, 7:01 a. m.
"Farmear aura": De la corte de Versalles a TikTok, el arte milenario de proyectar prestigio sin esfuerzo

En el vertiginoso ecosistema de las plataformas digitales, los términos nacen y caducan con rapidez asombrosa. Sin embargo, la expresión "farmear aura" (del inglés aura farming) ha logrado captar la atención de lingüistas, sociólogos y analistas culturales. Lejos de ser un simple capricho de la Generación Z, esta tendencia resume una de las pulsiones sociales más antiguas de la humanidad: la búsqueda incesante de distinción, magnetismo y capital simbólico.

En la jerga de internet —incluso recientemente formalizada por el Cambridge Dictionary—, tener "aura" describe esa presencia enigmática, seguridad y encanto natural de quien resulta atractivo sin exhibir un esfuerzo evidente por lograrlo. Por el contrario, "farmearla" consiste en ejecutar acciones calculadas para elevar ese estatus invisible. Responder con aplomo ante un momento bochornoso otorga imaginarios "+1.000 puntos de aura", mientras que tropezar en público o esforzarse demasiado por encajar puede llevar a una estrepitosa bancarrota social.

Versalles y la 'sprezzatura': los precursores del carisma escenificado

Aunque hoy el escenario sea una pantalla de teléfono, los mecanismos detrás del aura son idénticos a los de épocas pasadas. En el siglo XVII, el rey Luis XIV de Francia convirtió el Palacio de Versalles en una elaborada maquinaria de prestigio. Cada acto de su rutina diaria —desde levantarse hasta cenar— era una ceremonia coreografiada para proyectar poder y exclusividad. En términos actuales, el Monarca Sol practicaba un aura farming a escala estatal.

Siglos más tarde, la elegancia británica encontró en George "Beau" Brummell a su máximo referente. A inicios del siglo XIX, Brummell transformó la sobriedad en poder social bajo una regla de oro: cuanto más evidente sea el esfuerzo por llamar la atención, menos fascinación se genera. Este principio rescata directamente la noción de sprezzatura, acuñada en 1528 por el renacentista Baldassare Castiglione en El cortesano, definida como el arte de ejecutar lo complejo haciendo que parezca espontáneo y libre de artificio.

El marcador digital del capital simbólico

Las actuales dinámicas de competencia en redes, donde usuarios se baten en duelos de actitud y presencia, evocan tanto a las batallas de breaking del Nueva York de los años setenta como a los análisis de grandes pensadores modernos:

  • Pierre Bourdieu: En su obra La distinción, el sociólogo francés explicó cómo nuestros consumos culturales y posturas se transforman en capital simbólico, otorgando legitimidad y autoridad frente a los demás.
  • Georg Simmel: Detalló la constante tensión entre imitar para pertenecer y diferenciarse para resaltar.
  • Erving Goffman: Planteó que la vida social es una representación teatral constante, una idea que hoy se expande al convertir el propio "detrás de cámaras" en contenido coreografiado.
  • Walter Benjamin: Reflexionó sobre la pérdida del "aura" irrepetible ante la reproducción técnica, una noción irónicamente vigente en un entorno donde cualquier estilo puede ser copiado en segundos, dejando al carisma individual como el único valor irreproducible.

En última instancia, las plataformas digitales no inventaron el deseo de proyectar una imagen magnética y superior. Lo verdaderamente contemporáneo radica en haber transformado un juicio social intuitivo y tácito en un juego abierto con reglas, memes y un marcador explícito.