El turismo en Cuba sufre un duro golpe: se desploma un 62 % entre sanciones y contracción de mercados

El sector turístico cubano, considerado históricamente una de las principales fuentes de divisas para la economía de la isla, atraviesa uno de sus momentos más críticos tras registrar un desplome del 62 % en la llegada de visitantes entre enero y julio de este año, en comparación con el mismo período de 2025.
Un impacto palpable en las zonas turísticas
De acuerdo con los datos presentados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), apenas 419,000 viajeros internacionales arribaron al territorio insular durante los primeros siete meses del año, una cifra muy distante del 1.1 millones registrado en la etapa homóloga del año precedente.
Esta drástica disminución se evidencia en el panorama cotidiano de la isla caribeña: calles desiertas, comercios vacíos y polos de atracción turística con una afluencia mínima. La falta de demanda ha forzado la paralización operativa y el cierre temporal de numerosos hoteles estatales, hostales y residencias privadas dedicadas al alojamiento de extranjeros.
Caída generalizada en los principales mercados emisores
El retroceso afectó directamente a los destinos que tradicionalmente sustentaban la industria turística insular:
- Canadá: El principal mercado emisor experimentó una reducción severa, pasando de 478,300 turistas en 2025 a 127,600 este año.
- Comunidad cubana en el exterior: Los viajes de cubanos no residentes disminuyeron de 140,000 a 88,000 personas.
- Estados Unidos: El flujo de visitantes estadounidenses se redujo prácticamente a la mitad, bajando de 77,200 a 37,000.
- Otros mercados: Países como Rusia, México, Argentina y España también reportaron bajas significativas en sus emisiones hacia la isla.
Presión internacional y cerco energético
El deterioro del sector coincide con el endurecimiento de las medidas coercitivas impulsadas desde Washington. Entre mayo y julio, el Departamento de Estado estadounidense anunció nuevas sanciones dirigidas a disuadir y penalizar a operadores turísticos de terceros países que mantengan relaciones comerciales o contratos con el Ministerio de Turismo de la isla y sus entidades vinculadas.
Este escenario sancionatorio, sumado a un persistente cerco energético que complica la logística interna del país, ha alejado a los grandes turoperadores internacionales, dejando a la industria turística cubana en una encrucijada compleja para lograr su reactivación.