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El inesperado renacer de Mao Zedong entre la juventud china frente a la crisis laboral y el desencanto

Publicadodomingo, 13 de septiembre de 2026, 2:45 a. m.
El inesperado renacer de Mao Zedong entre la juventud china frente a la crisis laboral y el desencanto

Cincuenta años después de su muerte, la figura del fundador de la República Popular China, Mao Zedong, experimenta una insólita resurrección cultural y política. Lejos de quedar confinado a los manuales escolares o a los monumentos estatales, el líder comunista ha encontrado un nuevo público devoto en la llamada Generación Z, que hoy llena plataformas digitales como Bilibili con homenajes, discursos históricos y recopilaciones audiovisuales que acumulan millones de reproducciones. Para muchos de estos jóvenes internautas, Mao no es un personaje distante: lo llaman con afecto y reverencia simplemente "El Maestro".

Este fenómeno contrasta marcadamente con la narrativa que vivieron sus padres. Tras la muerte de Mao en 1976 y las convulsiones del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural —campañas que costaron millones de vidas humanas—, el Partido Comunista bajo Deng Xiaoping promovió un pragmático consenso en 1981: Mao tuvo "un 70% de aciertos y un 30% de errores". Sus retratos gigantes fueron retirados de la mayoría de los espacios públicos para dar paso a la apertura comercial y la economía de mercado. Sin embargo, en los últimos años el interés por sus escritos ha roto récords contemporáneos: en la prestigiosa Universidad Tsinghua, sus Obras escogidas se consolidaron como el texto más solicitado en préstamo de la biblioteca de manera ininterrumpida entre 2019 y 2025.

Desencanto económico y el colapso de la movilidad social

Especialistas coinciden en que este retorno a las raíces maoístas no responde a una simple nostalgia del pasado, sino a una profunda frustración con las condiciones materiales del presente. Mientras las generaciones previas experimentaron una era de bonanza y rápido ascenso social, la juventud actual se enfrenta a un mercado laboral saturado y hostil. Según registros oficiales, el desempleo urbano entre personas de 16 a 24 años trepó recientemente al 17,9%, marcando uno de sus niveles más críticos en los últimos años.

A este escenario se suma el rechazo a dinámicas corporativas abusivas como el esquema "996" —trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días a la semana— y el fenómeno conocido como "involución", una competencia feroz y desgastante que no garantiza mejoras económicas ni acceso a una vivienda propia. Ante esta realidad, los postulados de Mao sobre la lucha contra el capital y la explotación resuenan con fuerza renovada. Sus textos ofrecen un marco conceptual accesible que divide con claridad al opresor del oprimido, sirviendo como herramienta interpretativa para una generación asfixiada por las contradicciones socioeconómicas.

Un vehículo seguro para el descontento popular

El resurgimiento de Mao también revela la compleja dinámica del debate público en el gigante asiático. Investigadores de la cultura política china, como el catedrático Florian Schneider de la Universidad de Leiden, destacan que los jóvenes están utilizando un vocabulario histórico ya legitimado por el Estado para procesar y manifestar su descontento. En un entorno digital donde opinar o criticar abiertamente la gestión del actual mandatario Xi Jinping está estrictamente restringido por la censura y la autocensura, recurrir a las citas y la imagen de Mao se convierte en una vía indirecta y permitida para expresar inconformidad social.

Aunque el discurso oficial del Partido Comunista continúa destacando a Mao como el artífice de la soberanía nacional para consolidar el relato de la revitalización de la patria, analistas advierten que este fervor de base contiene una carga populista potencialmente impredecible. Por ahora, entre videos virales y debates en redes, "El Maestro" continúa ganando terreno en la psique de una juventud que busca respuestas radicales ante las promesas incumplidas de la modernidad.