El auge del español en China y el reto pendiente para América Latina con el mandarín

En un escenario global cada vez más interconectado, las fronteras idiomáticas han dejado de representar barreras infranqueables para convertirse en puentes estratégicos de desarrollo académico, profesional y comercial. Este fenómeno se hace evidente en la República Popular China, nación donde el estudio del idioma español y del portugués experimenta una notable expansión, posicionándose como una de las opciones formativas de mayor proyección para las nuevas generaciones.
De acuerdo con las estimaciones de Chang Fuliang, catedrático y traductor de la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín con más de tres décadas en la docencia de la lengua de Cervantes, más de 5,000 jóvenes se matriculan anualmente en licenciaturas vinculadas a la Filología Hispánica. En la actualidad, cerca de un centenar de universidades del gigante asiático ofrecen esta carrera, cuya duración es de cuatro años y no se limita al dominio lingüístico, sino que profundiza en literatura, traducción, historia, política y economía del mundo hispanohablante.
Un mercado laboral con alta demanda
El interés de los estudiantes chinos responde en gran medida al panorama laboral: dominar el español abre las puertas a posiciones sumamente competitivas y bien remuneradas. Durante su intervención en el simposio sobre la iniciativa de la Franja y la Ruta celebrado en la Universidad Renmin de China, Chang subrayó que la oferta de profesionales todavía busca satisfacer una demanda empresarial e institucional en constante aumento.
No obstante, el académico señaló que este intercambio presenta un desbalance cuando se observa en sentido inverso. Pese a que en los países latinoamericanos crece el interés por aprender mandarín, la región sufre una marcada escasez de profesores capacitados provenientes de China para atender las solicitudes de formación. Para Chang, fomentar que más latinoamericanos dominen el idioma asiático resulta crucial para equilibrar el diálogo bilateral, robustecer el comercio y combatir la desinformación entre ambas culturas.
Avances en la República Dominicana
En el plano local, la República Dominicana ha comenzado a dar pasos consistentes para acortar esta distancia. A través de iniciativas académicas como el Instituto Confucio, establecido en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), el país consolida una plataforma formal para la enseñanza del mandarín y la divulgación cultural, facilitando que profesionales dominicanos adquieran las herramientas necesarias para integrarse con éxito en las dinámicas del comercio y la diplomacia con el gigante asiático.