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El arte de 'resolver': cómo el ingenio sostiene a Cuba en medio de su peor crisis energética

Publicadoviernes, 4 de septiembre de 2026, 10:45 a. m.
El arte de 'resolver': cómo el ingenio sostiene a Cuba en medio de su peor crisis energética

La cotidianidad en Cuba se ha transformado en un ejercicio permanente de supervivencia. La severa contracción en la llegada de hidrocarburos —agravada por el cese de envíos clave desde aliados regionales y el endurecimiento de las presiones comerciales de Estados Unidos— ha empujado a la isla a una de sus etapas más críticas en décadas. Con apagones diarios que paralizan desde el alumbrado público hasta la recolección de basura, la población responde con una fórmula que en la isla ya es doctrina: la necesidad de "resolver".

Tutoriales digitales para sortear la precariedad

En la provincia de Mayabeque, Dayán Marrero, un estudiante de informática de la Universidad Agraria de La Habana, ha encontrado en las redes sociales una vitrina para documentar esta realidad. A través de videos que superan los cientos de miles de visualizaciones en Instagram, comparte desde instrucciones para fabricar antenas caseras que capten la débil señal telefónica hasta técnicas para extender la batería de los móviles durante los cortes de energía.

Los ventiladores recargables y las lámparas multifunción se han consolidado como herramientas de primera necesidad en hogares donde el calor y la oscuridad son constantes. Pese a las limitaciones de conectividad y las barreras de acceso a plataformas internacionales, creadores como Marrero reflejan cómo la tecnología se adapta a un contexto de recursos prácticamente agotados.

Del carbón al panel solar: adaptaciones en el interior

El impacto de la crisis golpea con igual fuerza a los polos turísticos y productivos. En Viñales, epicentro del ecoturismo cubano, el desplome de visitantes alcanzó un 62% entre enero y julio respecto al año previo. Osiris Hernández, un veterano guía local de 57 años, intenta mantener a flote su casa de huéspedes apelando a métodos tradicionales: prepara alimentos con carbón vegetal, muele el café a mano y recurre a un inversor conectado a paneles solares para sostener en marcha, al menos, un congelador.

Una dinámica similar opera en la finca agroecológica El Olivo, dedicada a la producción láctea. Su responsable, Osnel Corrales, ha tenido que prescindir de su planta eléctrica por falta de diésel y recurrir a la leña para pasteurizar la leche de sus vacas, mientras que el proceso de enfriamiento depende estrictamente de acumuladores de energía solar. Aunque su restaurante permanece sin comensales, la producción de queso y yogur sigue activa gracias a esta combinación de técnicas ancestrales y renovables.

Transporte eléctrico en una capital desierta

En las calles de La Habana, la falta de gasolina ha transformado el paisaje urbano al despejar el denso tráfico habitual. Frente a la parálisis casi total del transporte público tradicional, han ganado terreno los triciclos eléctricos de fabricación china gestionados por conductores privados.

Conductores como Augusto operan unidades equipadas con baterías recargables y paneles solares integrados en el techo. Por una tarifa de arrendamiento diario cercana a los 9.000 pesos cubanos, estos vehículos cubren rutas estratégicas divididas según el kilometraje que permite la carga eléctrica disponible. Es el retrato de una sociedad que, acorralada por las circunstancias estructurales, rediseña sus rutinas para no detenerse por completo.