Alerta sanitaria en Nepal: prohíben consumir peces de ríos tras devastadoras riadas que dejan cientos de fallecidos

Las autoridades de Nepal emitieron una advertencia de máxima urgencia a la ciudadanía para evitar el consumo de pescado y cualquier producto fluvial arrastrado por las recientes y catastróficas inundaciones que arrasaron diversas regiones del norte y centro de la nación asiática. El llamado responde a un inminente peligro de brotes epidemiológicos debido al alto nivel de toxicidad de los cauces de agua.
Ríos convertidos en focos de contaminación
De acuerdo con los reportes oficiales de los distritos de Rasuwa y Nawalpur, afluentes como el río Bhote Koshi —epicentro del siniestro— y el río Narayani han quedado severamente contaminados por lodo espeso, químicos residuales, basura y un gran volumen de restos biológicos, incluidos animales y cuerpos humanos arrastrados desde las montañas. Los especialistas advierten que la ingesta de estos peces o el contacto directo con el agua puede detonar brotes graves de cólera, fiebre tifoidea, disentería, hepatitis A y E, además de lesiones cutáneas severas.
Frente a este escenario crítico, el ministerio sanitario nepalí difundió un protocolo preventivo de siete pasos. Entre las directrices más importantes figuran:
- Purificar o hervir rigurosamente el agua antes de beberla.
- Consumir exclusivamente alimentos cocidos por completo.
- Eliminar recipientes con agua estancada para prevenir la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue y la encefalitis japonesa.
- Solicitar atención y soporte psicológico ante el fuerte impacto traumático de la catástrofe.
Colapso forense y entierros de emergencia
La magnitud del desastre ha desbordado la capacidad de respuesta forense de Nepal. Hasta el momento, los equipos de rescate han recuperado más de 900 cadáveres a lo largo de cientos de kilómetros, mientras que más de 4,200 personas permanecen desaparecidas. En Bharatpur, ubicada en el distrito de Chitwan a más de 160 kilómetros del foco principal, las morgues han colapsado en su totalidad.
Para contrarrestar un peligro mayor de salubridad pública, los cuerpos de seguridad iniciaron el traslado y sepultura de más de 200 cadáveres no identificados en fosas comunes situadas en zonas forestales. El protocolo de emergencia exige que cada víctima sea fotografiada y catalogada minuciosamente mediante placas metálicas numeradas para posibilitar futuros reconocimientos legales por parte de sus familiares.