Alarma en las aulas de América Latina: informe PISA revela retrocesos históricos en matemáticas y lectura

El panorama educativo en América Latina atraviesa un momento crítico. Los resultados del más reciente informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA), aplicado a unos 760,000 estudiantes de 15 años en decenas de naciones por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), confirman un estancamiento generalizado y caídas históricas en competencias esenciales de matemáticas y comprensión lectora.
Ninguno de los 13 países evaluados de la región logró alcanzar el promedio general de la OCDE. El declive es especialmente alarmante en asignaturas numéricas y lectura crítica, dos pilares donde las deficiencias arrastradas desde hace años amenazan el desarrollo competitivo del continente frente a economías más avanzadas.
Caídas históricas en matemáticas y lectura
El retroceso en matemáticas encendió las alertas en las principales economías latinoamericanas:
- Argentina: Registró apenas 367 puntos, una caída de 11 unidades frente a 2022 y su peor puntuación histórica. Solo el 24% de sus jóvenes alcanzó el nivel básico de competencia.
- Chile: Obtuvo 403 puntos, registrando su nivel más bajo desde el año 2006 tras perder nueve puntos respecto al ciclo previo.
- México: Logró 388 puntos, colocándose en su nivel más bajo en casi dos décadas. Expertos locales señalan el rezago en la capacitación docente y la precaria infraestructura digital (apenas el 35% de las escuelas públicas cuentan con computadoras con conexión a internet) como factores determinantes.
En cuanto a la lectura, naciones como Guatemala, Paraguay, Perú, Chile y Uruguay también experimentaron retrocesos significativos respecto a mediciones pasadas.
Brechas socioeconómicas y disparidades de género
El estudio evidenció una marcada desigualdad ligada al origen social y al género. En Colombia, los estudiantes de estratos con mayores recursos aventajaron por 93 puntos a los de entornos vulnerables en ciencias, una diferencia que equivale a casi cuatro años de escolaridad perdida y que expertos describen como una severa segregación educativa.
En el plano de género, países como México reflejaron una ampliación en la brecha científica a favor de los varones, quienes también sacaron ventajas considerables en matemáticas. En contraparte, las alumnas dominaron la prueba de lectura con amplias diferencias, una dinámica asociada a patrones culturales y asignación tradicional de roles formativos.
Más cupos, pero menos aprendizaje
En el aspecto positivo, naciones como Colombia, Costa Rica, El Salvador, Perú y México han logrado expandir de forma sostenida la matrícula en educación secundaria sin desplomar por completo el rendimiento global. No obstante, especialistas advierten que la masificación escolar no se ha traducido en calidad formativa ni en retención efectiva en los cursos superiores.
A pesar de las dificultades, los jóvenes latinoamericanos todavía valoran positivamente la escuela: la curiosidad por aprender y el compromiso en el aula superaron el promedio de la OCDE en países como Ecuador, México, Colombia y Perú.
El reto no resuelto de la inteligencia artificial
La tecnología presentó resultados de doble filo. La evaluación arrojó que entre el 36% y el 57% de los estudiantes se distrae con teléfonos móviles en clase. Asimismo, quienes emplean de manera recurrente herramientas de inteligencia artificial para delegar resúmenes, redacción e investigaciones obtuvieron puntuaciones notablemente inferiores en ciencias que sus pares.
Educadores y analistas coinciden en que la solución no radica en prohibir estas herramientas, sino en establecer regulaciones claras en los planteles y enseñar a los estudiantes a utilizarlas con sentido crítico para razonar y resolver problemas sin reemplazar el pensamiento propio.