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A cuatro años de la ofensiva contra las maras: La transformación y las sombras en El Salvador de Bukele

Publicadoviernes, 4 de septiembre de 2026, 2:45 p. m.
A cuatro años de la ofensiva contra las maras: La transformación y las sombras en El Salvador de Bukele

En comunidades de El Salvador que hasta hace pocos años permanecían bajo el férreo control de las violentas pandillas, el panorama cotidiano ha dado un giro drástico. Hoy los pequeños comercios bajan sus santamarías entrada la madrugada y los niños juegan en las aceras sin el temor omnipresente al fuego cruzado. Esta notable transformación urbana responde a la agresiva estrategia de seguridad impulsada por la administración del presidente Nayib Bukele, cuya ofensiva directa contra las maras ha redefinido el pulso social del país centroamericano.

Seguridad a costa de garantías civiles

Sin embargo, la pacificación aparente de los barrios salvadoreños tiene un trasfondo complejo y controvertido. El pilar de esta política descansa sobre el régimen de excepción, un mecanismo legal implementado en 2022 y prorrogado de manera continua. Bajo este marco, las Fuerzas Armadas han asumido labores policiales directas, se han suspendido derechos constitucionales fundamentales y se han ejecutado detenciones multitudinarias sin orden judicial previa. Como resultado directo de estos operativos, El Salvador ostenta actualmente la tasa de encarcelamiento más alta del planeta, manteniendo a cerca del 2,5% de su población adulta tras las rejas.

Un país dividido entre el alivio y la incertidumbre

La respuesta popular ante estas medidas es diversa y refleja las profundas tensiones del modelo. Por un lado, amplios sectores de la población manifiestan un agradecimiento genuino hacia el mandatario, destacando el fin de las extorsiones y la recuperación de la movilidad en zonas antes intransitables. En la otra acera, defensores de derechos humanos, analistas políticos e integrantes de la sociedad civil denuncian una alarmante concentración de poder en el Ejecutivo, así como episodios sistemáticos de persecución y hostigamiento dirigidos a activistas y periodistas independientes.

El caso salvadoreño continúa bajo el microscopio de la región: una encrucijada donde la anhelada seguridad ciudadana convive con el debilitamiento del Estado de derecho y un régimen punitivo que despierta tantas adhesiones como legítimas preocupaciones democráticas.