La Casa Blanca eleva la presión sobre Jerome Powell para que abandone la Junta de la Reserva Federal

La tensión entre la administración del presidente Donald Trump y la Reserva Federal de Estados Unidos volvió a intensificarse. Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, instó públicamente al expresidente del banco central, Jerome Powell, a renunciar a su puesto dentro de la Junta de Gobernadores de la institución, argumentando que debe dar un paso al costado para salvaguardar la independencia del organismo.
El detonante de este nuevo reclamo fue un informe emitido a finales de septiembre por el órgano de control interno de la Reserva Federal. Dicho documento evaluó las obras de remodelación de la sede central en Washington, valoradas en aproximadamente US$2.400 millones. Aunque la auditoría descartó irregularidades penales o dolo administrativo, sí reveló fallas de gestión que provocaron que el presupuesto inicial casi se duplicara. A raíz de esto, Trump arremetió contra Powell en plataformas digitales, sugiriendo que el funcionario debería ser apartado forzosamente de su cargo.
Auditorías y postura legal
Pese a la retórica encendida del Ejecutivo, el Departamento de Justicia ha optado por la cautela. El fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, confirmó que el ministerio público no abrirá una investigación penal contra Powell basándose únicamente en los resultados del informe interno. No obstante, la Reserva Federal someterá los gastos del proyecto a un escrutinio exhaustivo a través de un auditor independiente, instancia que el Departamento de Justicia seguirá de cerca en caso de que surjan indicios delictivos.
Un precedente roto y disputas sobre tipos de interés
Powell dejó la presidencia de la Reserva Federal en mayo pasado, pero optó por conservar su asiento como gobernador de la junta, rompiendo la tradición no escrita según la cual los expresidentes abandonan por completo la entidad al culminar su mandato al frente de ella. En su momento, Powell justificó su permanencia alegando que las constantes amenazas de investigaciones en su contra y hacia la institución lo obligaban a mantenerse en el puesto.
El choque político coincide con un escenario monetario complejo. Aunque la administración Trump continúa abogando por un abaratamiento del costo del dinero, el banco central —ahora bajo la dirección de Kevin Warsh— decidió de manera unánime elevar las tasas de interés en un cuarto de punto para aplacar presiones inflacionarias persistentes. Frente a este panorama, Hassett admitió discrepancias con el incremento de tipos, reconociendo sin embargo que el actual titular actuó guiado por criterios técnicos.