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Sombras fuera del diamante: el expediente de peloteros dominicanos frente a la justicia

Publicadosábado, 5 de septiembre de 2026, 8:00 p. m.
Sombras fuera del diamante: el expediente de peloteros dominicanos frente a la justicia

El béisbol representa la máxima vitrina de éxito y superación para la República Dominicana en el escenario internacional. Sin embargo, fuera del terreno de juego y lejos de las ovaciones, la historia de este deporte en el país también guarda capítulos ensombrecidos por episodios de violencia, tragedias viales y querellas judiciales de alto perfil.

La controversia reciente que involucra al veterano toletero Edwin Encarnación en La Romana ha vuelto a colocar el tema en la palestra pública. El expediente, originado por un suceso ocurrido el pasado 1 de septiembre en las inmediaciones de Casa de Campo, mantiene versiones encontradas: una querella acusa al pelotero de tentativa de homicidio, mientras Encarnación sostiene formalmente haber sido víctima de un ataque a tiros. Más allá del desenlace que determine el Ministerio Público, este diferendo se suma a una extensa cronología de atletas que han debido rendir cuentas ante las autoridades por circunstancias de diversa gravedad.

Homicidios y sentencias ejemplares

El precedente más remoto y emblemático data de 1973 con César Cedeño, astro de los Astros de Houston, declarado culpable de homicidio involuntario tras la muerte de la joven Altagracia Malena de la Cruz en un motel de Santo Domingo. Cedeño cumplió unos 20 días de reclusión y pagó una fianza simbólica de 100 pesos antes de retomar una exitosa trayectoria en Grandes Ligas.

En un espectro de mayor gravedad penal figuran condenas drásticas como la impuesta a Héctor Roa, exjugador de las Estrellas Orientales, condenado a 30 años de prisión en 2014 por el secuestro y asesinato de su expareja en San Pedro de Macorís. En Estados Unidos, el prospecto de ligas menores Fabio Evelio Gómez fue sentenciado a la pena capital tras golpear mortalmente a su novia en 2001 con una pesa metálica.

Otros casos generaron gran revuelo pero concluyeron sin condenas efectivas: Ángel Villalona, involucrado en 2009 en la muerte a tiros de Mario Félix de Jesús Valette en La Romana, logró su libertad condicional tras un desistimiento de los familiares de la víctima. Asimismo, el lanzador Alfredo Simón estuvo en prisión preventiva en 2011 señalado por una balacera mortal de Año Nuevo en Luperón, Puerto Plata, proceso en el que finalmente no resultó condenado.

Colisiones trágicas en las carreteras

Los siniestros viales constituyen otro renglón crítico en esta relación de expedientes:

  • Oneil Cruz (2020): Se vio involucrado en un fatal choque nocturno en Baní donde fallecieron tres personas. La Fiscalía solicitó coerción tras denuncias preliminares sobre consumo de alcohol.
  • Ronald Guzmán (2014): Protagonizó un accidente en La Vega donde falleció un motociclista; las indagatorias determinaron que la víctima presuntamente violó las leyes de tránsito, exonerando al inicialista.
  • Ambiórix Burgos (2008): Acusado inicialmente por la muerte de dos mujeres en Nagua, cargo del cual fue absuelto. No obstante, acumulación de casos de violencia doméstica en Nueva York y agresiones locales concluyeron en su expulsión de por vida del béisbol profesional dominicano.

Violencia intrafamiliar y delitos especiales

Las políticas disciplinarias de Major League Baseball (MLB) y los tribunales también han intervenido en conflictos domésticos que involucraron a estrellas de la talla de José Reyes (arrestado en Hawái en 2015), Jeurys Familia (2016), Marcell Ozuna (arrestado en Georgia en 2021), Domingo Germán, Manny Ramírez (2011) y Sammy Sosa a principios de los años noventa.

En un apartado judicial de naturaleza distinta figura el campocorto Wander Franco, cuyo proceso responde a imputaciones de índole sexual contra una menor, y el veterano Juan Encarnación, quien enfrentó procesos ante los tribunales locales por acusaciones familiares ajenas a hechos de sangre.

La concurrencia de estos expedientes a lo largo de cinco décadas demuestra que el acceso abrupto a la celebridad y los recursos económicos no blinda a los deportistas ante conflictos de la vida civil. Si bien muchos casos concluyeron con desestimaciones o absoluciones, la exposición pública ante la ley marca de forma permanente el legado de quienes alcanzaron la gloria en el montículo o la caja de bateo.